viernes 26 de junio de 2009

Michael Jackson, otro más en el baúl de los recuerdos

Karina creó ese lugar mágico y ahora parece que todos los artistas que merecen ser recordados pasan inmediatamente a pertenecer a él. El rey del pop se despide del mundo musical y del baile para siempre, pero eso sí, nos deja un impresionante legado que le hace digno de un homenaje tan significativo como éste.

Después de estar más de dos días desconectada del mundo, la primera noticia que conozco es ésta y lo primero que se me pasó por la cabeza es que estarían preparando todo el equipo de Fama, ¡a bailar! (reality show que tiene como eje principal el baile) porque a él pertenecen dos de las personas que conozco que más adoran (en el sentido más literal de la palabra) a Michael Jackson, ellas son Sergio Alcover (profesor de Street-dance de la escuela de Fama) y Yurena Molina Torres (concursante de la pasada edición del programa, apasionada desde pequeña con las expectativas de llegar algún día a bailar como él). Pues bien, he de decir que no soy una gran fan de este artista, exclusivamente me gustan ciertas canciones, sin embargo, ver a Sergio emocionándose por la noticia, me ha tocado y he decidido escribir este post debido a que, al margen de toda la polémica que ha habido sobre este personaje hay que reconocer que es una estrella en toda regla y su nombre ya pertenece a la historia.

Me gustaría agradecer lo que han hecho a programas como Fama porque han hecho posible una mayor difusión de sus canciones y simplemente para acabar, darle el pésame a todo el mundo que tuvo algo que ver con este hombre, haya sido fan o no y sobre todo a su familia. Y ahora, varias coreografías que se han hecho en su honor en el programa, espero sinceramente que os gusten.

-In the Closet






-Homenaje a Michael Jackson






-Childhood


sábado 20 de junio de 2009

La vuelta al andén

Se sentó en la estación como cada mañana a la misma hora, sin embargo había algo que hacía que se la notara diferente, las ojeras (según algunos) o la expresión de libertad (según otros). Tampoco había mucho más que hacer por allí y a través de cada vagón veía historias, las historias con las que soñaba. Y bebía de cada una de ellas por la sola pasión de crear. Una en concreto le fascinó y se puso a contarla:

Vuelvo aquí, digamos que he estado de viaje de negocios, dándome un tiempo para mí misma, para reflexionar, para asentar ideas y para tratar de poneros al día de la forma más completa y posible. No espero que os parezca ni corta, ni fantástica, ni memorable, para nada. Sólo he pretendido ser firme, llana y sobre todo reflexiva, ahí va:

Se ven dos bandos claramente separados y el primero empieza a farfullar sin argumentos. Creo que esto ya lo he vivido, pero ahora me ha tocado a mí ser la que soporta grititos al oído, cargados de envidia y de odio. El odio, de hecho, se había reprimido bastante, era una de esas situaciones en las que o sale, o sale. Salió en toda su plenitud, eso no da lugar a la menor duda.

La vida da golpes duros, hachazos (que se llaman) y a veces hay que saber aguantar. Todo lo que tiene la posibilidad de salir de paseo, sale a florecer y te abandona por completo, ese sentimiento de remordimiento o de culpabilidad con una sonrisa, al menos la mayoría de las veces, otras no basta.

Todas las etapas acaban de una u otra manera. Algunas son duras y otras algo más, pero siempre hay algo que da fuerzas a continuar. Nunca nada se hace en vano. Me niego para reafirmarme y me reafirmo para volver a negarme, y así, de paso, le pongo un poco de ritmo al asunto, lo hago todo algo más interactivo ya que no puede existir síntesis sin una antítesis.

Es raro el post que no escriba sin pensármelo mil veces y éste no ha sido para menos, porque tanto tiempo sin escribir por PAU (o selectividad), exámenes y demás asuntos no dignos de mención dejaron mi mente algo inactiva y reincorporarme ahora y con un solo post, devolvéros esa esencia que os hacía dejaros caer por aquí alguna que otra vez, se me hace bastante difícil. No me creo estar aquí, frente al teclado, se pasa mal, sí, he de admitirlo. Nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, ¿no? ¡Cuánto he echado de menos leer y escribir! No os lo imagináis.

Simplemente, decir que estoy aquí con mucho más ánimo, tiempo e ideas, tengo mil historias empezadas y en realidad no sé cómo acabarlas porque ¿sabéis qué? NO EXISTEN HISTORIAS CON FINAL FELIZ (y me apetecía hacer una), las historias con final feliz lo son por que no han acabado y ¿para qué estamos aquí? Para acabarlas. El final es sólo una transición vaga a una conclusión trágica, romántica y frecuentemente la misma. Y mientras tanto, el caso es que seguimos en este mundo esperando expectantes a lo que pueda venir y relatándolo para que nuestra existencia no pase desapercibida, quede en algun libro o al menos en la memoria de alguien, que nuestros cuentos de finales no felices (no específicamente tristes) sean contados de boca en boca para pervivir de algun modo para que no todo se acabe en las palabras, aunque haya empezado en ellas; sí, cómo podéis ver estudiar pasa factura, si al final terminaré hablando como Kant y no habrá nadie que me entienda...

Nadie prácticamente puede imaginarse lo que son más de cuatro meses sin escribir, sin hacer ni una mísera nota de lo que pasaba por mi mente, no sé cómo he podido aguantar, la verdad. Quizás haya sido por mi bien, pero es increíble haber vivido tantas cosas y sólo poder haber guardado las experiencias de las que actualmente tengo un recuerdo, aunque éste sea casi metafísico.

La historia parece querer repetirse, las luna nos acompañará una vez más y no menospreciaremos su atenta mirada, sólo falta poner de nuestra parte. Sí, espero y quiero que todo salga perfecto. Después de haber visto como todo por lo que había soñado se podía y se hubo desmoronado, ahora salen algunas ramillas verdes de olivo, aún podemos ser coronados como los Césares de nuestro Imperio. Y esta vez, sólo me se de un Bruto que pueda mediar y echarlo todo abajo. Tranquilo, que de Casio ya me he ocupado, no ha sido fácil pero sí algo efectivo. Creo que será suficiente.

Lo cierto es que con todo lo que había visto hasta entonces por la ventana de cada uno de los vagones, todas esas historias, ya tenía para hacer una propia, no necesitaba servirse de más artificios inútiles. Así que se negó a subirse al tren, se ahorró el billete aunque sabía que ese viaje iba a costarle muy caro.

sábado 28 de marzo de 2009

¿Las oyes cómo piden realidades...?

¿Las oyes cómo piden realidades,
ellas, desmelenadas, fieras,ellas,
las sombras que los dos forjamos
en este inmenso lecho de distancias?
Cansadas ya de infinitud,
de tiemposin medida, de anónimo, heridas
por una gran nostalgia de materia,
piden límites, días, nombres.
No puedenvivir así ya más;
están al borde del morir
de las sombras que es la nada.
Acude, ven conmigo.
Tiende tus manos, tiéndeles tu cuerpo.
Los dos les buscaremos un color,
una fecha, un pecho, un sol.
Que descansen en ti, se tú su carne.
¡Se calmará su enorme ansia errante,
mientras las estrechamos
ávidamente entre los cuerpos nuestros
donde encuentran su pasto y su reposo.
Adormirán al fin en nuestro sueño
abrazado, abrazadas. Y así luego,
al separarnos, al nutrirnos sólode sombras,
entre lejos,ellastendrán recuerdos ya,
tendrán pasadode carne y hueso,
el tiempo que vivieron en nosotros.
Y su afanoso sueñode sombras,
otra vez, será el retorno
a esta corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa su infinito.


Pedro Salinas.

Por fin ha empezado la Formula 1. Hoy a las 4 de la mañana he disfrutado como una enana.

viernes 20 de marzo de 2009

Hold on!

Encontrando el tiempo justo y necesario para escribir porque esto es como una droga y cuando tengo mono lo tengo. Aunque encuentre ratillos y sólo os pueda dejar videos de canciones, es todo l0 que puedo hacer porque 2º de bachillerato de una forma o de otra acabará matándome con su estrés. A todos los que comentáis infinitas gracias, no sabéis la ilusión que me hace seguir sabiendo de vosotros incluso cuando yo no tengo ni tiempo para seguiros la pista, es una pena...
Hoy dedicados tanto la frase como el video.

Como dijo Bon Jovi "We've got each other and that's a lot" (Nos tenemos los unos a los otros y eso es mucho). Gracias. ¡Por fin es viernes!

jueves 12 de marzo de 2009

Profecía

Esta canción me ha recordado a tí. Como una profecía llega el momento esperado y yo me sigo preguntando qué tienen esas manos.

Quiero volverte a ver. Felicidades tú (L) 

Tiempo sólo para lo justo y necesario.

sábado 28 de febrero de 2009

Mucho marzo

Era como si con cada sonrisa, cada momento, ella me quisiera perdonar por todo el mal que habíamos sembrado, tanto la una, como la otra a nuestro alrededor. Nadie se sentía mal, el mundo seguía girando a nuestro alrededor y sin embargo eran tan penitentes los momentos en los que la veía, parecían casi mágicos, como si se nos fuese a escapar cualquier palabra maldita... De hecho, el mal estaba allí sentado, no muy lejos de nosotras, se encontraba acechando por si alguna de nuestras mentes perversas imaginara una sola pieza de aquel puzzle que llevaba meses sin resolverse. Sería nuestro secreto, ¿no es así? Seguiré con mi boca más que sellada. 
No pienso perder un instante de esta vida, he estado echando de menos algo que aún me pertencece, ¿cómo será cuando ya no sea mío? Suelen decir "diviértete y haz muchas fotos". Eso es lo que haré. Otra vez se me han cruzado los cables y aquí me tienen, escribiendo, yo, la verdadera yo, a la que le hacían falta 15 minutos para sentarse relajada a continuar con un par de borradores que había dejado sin acabar antes de que el infierno se abriera paso. Ahora es lo que queda: mucho marzo y un junio algo lejano. 

sábado 7 de febrero de 2009

Trino (III)

Estaba demasiado cansada como para ponerme nerviosa, y era muy tarde como para llamar a Emma, así que esperé a mañana. Como era sábado tenía cita obligada con ella en la biblioteca para ponernos al día de toda la semana.


Emma estaba a la puerta escuchando música. Cuando me acerqué a ella apagó su iPod y me miró con curiosidad. Antes de que me preguntara nada, le conté todo lo respectivo al día anterior con todo detalle. Su sonrisa se volvió forzada cuando le conté el contenido de la nueva carta. Se le veía alarmada, y eso me estresaba de una manera espantosa. Estuvimos todo el día hablando del tema, ni siquiera entramos en la biblioteca. No sabía qué pensar, estaba demasiado confusa como para tomar alguna decisión, así que los días, los meses, pasaron sin que me diera cuenta…


“¡Un año! ¡Felicidades cariño!” Erik me dio un hermoso beso y me dio un sobre. Eran dos entradas para ver mi grupo favorito en concierto: Secondhand Serenade. Se lo agradecí inmensamente y le di su regalo: un juego de ordenador que le encantaba. Me devolvió una gran sonrisa y nos besamos de nuevo.


Durante todo este año las cosas habían mejorado: nada de cartas anónimas, nada de situaciones raras; incluso a Adrien se le había quitado la expresión triste que siempre dominaba su cara. Me sentía feliz, más que nunca en este último año. Lástima que la felicidad se terminó pronto.


Como si estuviera teniendo un dejà vu, un sobre estaba en el buzón. Me hizo recordar momentos que tenía casi olvidados en una esquina de mi cerebro. Abrí la carta y me encontré una nota (¿qué si no?): UN AÑO. ¿CONCIERTO DE TU GRUPO FAVORITO? PREPÁRATE PARA SU ESTACAZO FINAL. LO SIENTO, HICE LO QUE PUDE. Por primera vez pensé que mi misterioso remitente podía tener razón. Tiré con furia la nota a la papelera y salí corriendo de casa sin ningún destino fijo.



El subconsciente me llevó a uno de los lugares en los que Adrien y yo pasábamos las tardes hablando y haciendo planes para el futuro. Me senté en el banco de siempre del parque, y me percaté que ya estaba ocupado: era Adrien. Nos miramos, y con ello nos lo dijimos todo. Yo percibí en su cara la herida casi curada que yo le había producido, y él pudo ver todas las dudas que albergaba en mi interior. Ninguno de los dos dimos el paso de comenzar a hablar, pero nos bastó con mirarnos un largo rato. Pasaron dos horas y seguíamos allí, como dos estatuas que están condenadas a mirarse toda la eternidad. Me levanté porque la noche se acercaba y mientras me alejaba oí las palabras de Adrien: “ten cuidado”.



Estábamos en el concierto, disfrutaba como una niña pequeña cantando todas las canciones de principio a fin. En un tiempo récord el concierto terminó y Erik y yo fuimos hasta nuestro prado, a comentar eufóricamente todos los momentos del concierto. Me preguntó “¿eres feliz?”. Yo le contesté: “no podría serlo más”. Sonrió de una manera que no había visto hasta ahora, era casi maliciosa. Me alejé imperceptiblemente de él, fingiendo buscar el móvil en mi bolso. Estaba perdida, no sabía si debía salir corriendo o quedarme ahí esperando lo peor. Decidí lo segundo, porque sabía que no era lo suficientemente rápida.

Erik se me acercó paulatinamente y me besó. Lo hizo de una manera distinta, como si fuera… ¿nuestro último beso? Noté que se hurgaba en el bolsillo de su pantalón, y lo único que vi fue el brillo de un filo de navaja. Me acordé del aviso de Adrien y sentí que le quería demasiado para morirme. Luego no sentí nada. Vacío. Muerte.Abrí los ojos, todavía sintiéndome en aquel prado. Intenté zafarme de la manta que me envolvía e intenté reconocer el lugar en el que me encontraba. Ahogué un grito. Era la habitación de Adrien. Traté enderezarme, pero un brazo me lo impidió: la madre de Adrien. Cuando la vi con unas gasas en la mano recordé todo lo ocurrido antes de que me despertara. El concierto, la sonrisa maliciosa de Erik, la navaja que se dirigía hacia mi estómago. Esta vez sí que grité, y con intensidad. La madre de Adrien dijo el nombre de su hijo en alto con aprensión. Adrien entró por la puerta en cuestión de segundos y soltó un gran suspiro. Viendo mi cara llena de dudas empezó a explicarme: “sabía que ibas a ir a ese concierto, así que fui detrás de ti porque tenía un presentimiento negativo.



Os encontré en el prado, y vi que él de repente salía corriendo y te dejaba ahí tiraba. No sabía lo que te estaba pasando y te cogí en brazos y te llevé a mi casa. Como sabes, mi madre es enfermera, y no encontró dificultades en curarte la herida. Has perdido sangre, tienes que beber mucha agua. Ese tío estaba loco la verdad. Mi madre llamó a la policía en cuanto le conté lo que había visto, luego llamó a Emma y le contó la parte de la historia que nos habíamos perdido. La policía lleva buscando a Erik desde hace años, tiene un trastorno maníaco depresivo y persigue a sus víctimas hasta que consigue lo que quiere: su sangre y una foto.”

Era demasiada información para mí. Me volví a dormir, pero antes mascullé un “quédate aquí Adrien, por favor”. Él susurró “claro que sí, siempre”.Pasaron los años y todavía espero encontrarme a Erik en alguna esquina, a pesar de que ahora vivo en Nueva York desde hace 10 años, no he vuelto a pasar por el pueblo y no he sabido nada de él. De hecho, ni siquiera la policía ha sabido nada. Alguna noche me echo a llorar recordando esa noche de hace ya 17 años, pero siempre me rodean unos brazos que me reconfortan, los brazos del amor de mi vida, los brazos de al que nunca debí abandonar, los brazos de Adrien.

Una vez más, gracias Ana.