jueves 8 de octubre de 2009

La máscara de Agamenón

Un pequeño consejo se coló por mis oídos hace unos meses y como siempre, hice caso omiso.

"Hay vidas que cosechan éxitos en cuantía tan inverosímil, que quien luego las contempla debe cuidar de no incurrir en exageraciones literarias y no usar desde el principio todos los superlativos, pues más tarde van haciéndose cada vez más necesarios. Pero también las hay que transcurren ya en superlativo desde un principio."

C.W. Ceram "Dioses, tumbas y sabios"

jueves 1 de octubre de 2009

Declaraciones definitivas

"Es todo por hoy señora . La entrevista ha durado 20 minutos. Una entrevista muda. Rompo a llorar. Declaraciones definitivas. Tres meses de silencio y de torrentes de lágrimas que arrastran toneladas y toneladas de lodo."



"Nuestro desconsuelo iba más allá de las lágrimas. Nunca más tendríamos su sonrisa ni sus tranquilizadoras palabras."

"Las palabras. Las que hacen el amor y la guerra, la amnesia, el lapsus, el recuerdo oculto, la metáfora, la verdad, la contraverdad, la identificación, la libre asociación: "madre y mar", "cielo y hiel", "amor y muerte"...las palabras. Seres vivos. Y la espera: la del dolor que se enquista en el vientre, el dolor que se quiere arrancar...-¡Precise su pensamiento!...el dolor, al que hay que mirar a la cara y coger por la cintura."

Marina Picasso

A cada vez menos días de pisar el Reina Sofía. ¡Bien!

viernes 21 de agosto de 2009

Antes, durante y después de la despedida

Volvió y ¿qué se encontró? Nada. Todo había sido deshecho. Ni su casa, ni su familia, ni los allegados que había tenido por amigos, con los que había hecho tan buenas migas... Se quedó sola en el portal de siempre, su portal, en el que mil veces había escrito su nombre y mil veces había sido borrado; otros, sin embargo, allí permanecerían de por vida. Estaba allí sentada con la esperanza de que una cara conocida le sonriera ese día en la esperanzadora ciudad de siempre.


Aprovechó para ir al kiosko por el que había dado sus primeros pasos, allí estaba la nueva kioskera; le empezó a contar la última discusión que había tenido con su novio (argentino por cierto). Casualmente mientras sonreía y asentía por y para complacerla, al instante oyó cómo la puerta del portal se abría e hizo un esfuerzo por acercarse hasta allí, no le costó mucho, sabía muy bien el camino a casa.


Entró y subió las escaleras, allí estaban la planta y el cuadro que tantos ojos había visto porque ella les había permitido hacerlo. Todo estaba exactamente igual, como lo había dejado. Se metió en el ascensor y se miró al espejo, no pudo soportar la imagen, demasiados recuerdos y comenzó a llorar; así era como se arreglaban las cosas, ¿verdad?


Salió y lo siguiente en lo que se fijó fue en los buzones, en el 1º Derecha, algo en él le llamó la atención, tampoco pudo contenerse. Habían cambiado las letras, los nombres, las personas, TODO. El suyo de todas formas no había estado nunca allí, pero le dolía porque no la habían dejado ni despedirse.

La Sra. Ángela, casada con Juan Nosequé Nosequemás, los dos felizmente unidos y con dos hijos, sus nombres sí que figuraban en el buzón, no como el de ella. Levantó la vista y ahí venían con aires de perfección, de grandeza, en su máximo apogeo, saliendo de la puerta a la que con tantos portazos castigó y a sus pies iban danzando dos niños rubios, como dos soles, como los odió por un momento...


Se quedó escuchando la conversación atentamente tras la columna, como una fugitiva.

-Pues aquí tienen la llave señores, ¡disfruten del piso!

(No te jode...)

En su pecho sintió como si algo se desprendiera, como si le faltara el aire.


La familia más feliz y perfecta del mundo, ahí iba, escaleras arriba y al vendedor del inmueble le dio por cruzar la esquina y la encontró allí con cara de circunstancia.
-¿Qué te pasa chica?

-Nada

Se hizo un silencio y al momento habló (por fin).

-¿Sabe?, yo vivía aquí.

-¿De verdad? Pues es un piso bonito, está en buena zona y además es un 1º, en mi opinión está genial...


Le salió la vena vendedora y prosiguió comentando cada una de las habitaciones, ella hizo caso omiso, sabía perfectamente que no había mejor vendedora que la que tenía delante porque no hay mejor vendedor que el que no quiere vender por egoísmo, por avaricia y por rabia. La rabia te da a conocer, es verdad. En un momento de debilidad le pidió las llaves y la permitió pasar, se pasó como media hora tirada en el pasillo, aún hacía calor, es lo que tenía el verano, una buenísima época para la mudanza, claro que sí.


Las emociones se desbordaron cuando le faltó el tiempo para despedirse, salió de una forma casi precipitada porque no quería mirar demasiado hacia atrás, no fuera que le gustaran demasiado las vistas y quisiera volver sobre sus pasos.


Esta vez no hubo ni encadenamientos, ni berrinches, ni amenazas de incendio. Simplemente se marchó, sabiendo que allí acababa una etapa, otra más. Entonces caminó pensando cuando era más necesario y práctico llorar, ¿antes, durante o después de la despedida? No importaba mucho en realidad...pues la primera lágrima ya había caído hace tiempo, esa pequeña reflexión de dos minutos sólo le pudo servir para creerse un poco más fuerte antes de derrumbarse definitivamente en un mar de lágrimas.


Hoy he añadido mi nombre en el buzón, sentía la necesidad de hacerlo.

Quería dejar huella, constancia.

Me conformo porque aún no he vuelto y creo que todavía queda tiempo...



Tiempo para despedirme a gusto, a mis anchas...

Esta es la conclusión de un largo día pensando en que me ha dicho mi madre que cuando vuelva de Madrid, el mes que viene podremos no estar viviendo ya en el piso.

Las fotos son de Google, por favor si son tuyas y no quieres que permanezcan en este espacio sólo tienes que ponerte en contacto conmigo. Muchas gracias.

sábado 15 de agosto de 2009

Riendo a carcajadas

Hasta siempre- dije.

Él me respondió diciendo que nosotros no podíamos decir eso, no eramos inmortales. Nuestra vida era finita. Entonces me corrigió diciendo "hasta el infierno". Me quedé pensando en el extraño tono con el que había dicho esa frase y entonces concluyó "no es que nuestra vida juntos haya sido una desgracia tras otra, sino que merecemos los dos estar en el infierno por lo malvados que hemos sido. En ese momento fue cuando a una curiosa voz le dio por preguntar qué clase de fechorías habíamos estado haciendo a sus espaldas.

Respondí detalladamente hasta que su cara con expresión casi de grima me obligó a cerrar el pico.

(...)

Lo cierto es que lo pasamos muy bien juntos, digamos que sabemos cómo divertirnos. No importa el sitio sólo lo que compartamos en el momento pues nos sirve de recuerdo, de garantía, de fianza. Yo puedo vivir del recuerdo, es lo que he hecho hasta hora y sí, se podría decir que lo llevo bastante bien aunque ahora estés a 600 km más. La pregunta es ¿Puedes tú vivir del recuerdo tres semanas más? Yo sobreviviré, sabes que la Luna me da fuerzas para continuar, no sé a dónde nos va a llevar ésto...sólo sé que quiero quedarme a ver lo que pasa.

El bajó la mirada y comenzó al instante a reirse a carcajadas. Eso sí que era un verdadero infierno.

Aforo limitado

Que sigan creyendo que estoy loca, ellos irán al cielo. Yo montaré mi propia fiesta en el infierno. Por supuesto todas mis extrencidades quedan invitadas.

miércoles 5 de agosto de 2009

El marinero de siempre

Esto es surrealista. Parecía cómo si le hubiesen drogado o algo. Incapaz de articular una palabra, una frase bonita, ese no era el héroe por el que tanto me preocupé. Es toda mi vida y no se da cuenta, para él soy la de ahora, la que toca y retoca. No tengo nada que esconder, ¿por qué ha empezado todo esto?

¿Qué hay de malo en la libertad? Yo te lo diré, la distancia ata lazos que ninguno de los dos hubiésemos imaginado. No soy para nada tu princesa del cuento infinito ¿qué cuento? ¿los que me cuentas tú? ¿quién se los cree ya? Temo no poder dedicarte todo el tiempo que quisiera. Me duelen tus palabras como puñales y aún se hace poco el decirme mil veces que me quieres.

Si pudiera al menos por dos días olvidarme de ti, ¿todo iría a mejor o lo mandaría al traste? Quiero una garantía, algo que me diga que por este camino voy bien, que puedo seguir confiando en , creyendote. Quiero creerte, en serio pero me das demasiadas razones para que haga lo contrario. Es la primera vez que tenemos una discusión y hacía mucho que no lo pasaba tan mal y es que no todo se arregla con un "te quiero", sea en el idioma que sea.

Ya me da igual, ¿sabes? Yo sí que te quiero y aún sigo luchando por ésto como lo he hecho desde el principio y pienso seguir haciendolo, por mucho que me duela, hay algo que me lo dice. Si según tú estamos destinados el uno para el otro o si yo me merezco a alguien mejor, eso ya se verá. Nunca quise contar esta historia, porque quizás pudiera resultar conmovedora. Hacía tiempo que no me reía de lo mal que estaba y más de que no lo celebraba con compañía, no se por qué pero antes de empezar ya veo esto hundido y aún así pienso que no hemos tocado fondo, que queda algo pendiente.

No pienso ir detrás de ti como una niña para saber qué has hecho o qué no has hecho aunque mi interior me dice que lo haga, que te persiga. Ya se demasiado, créeme. He hecho bastante, todo lo que he podido por mi parte, se me agota la paciencia y eso que ya no queda nada. No se que va a pasar, lo que es cierto es que hoy se ha roto esa magia, si ya no somos amigos ¿qué es lo que somos?

No te puedo preguntar nada serio porque acabas riéndote de la situación (y mira que te agradezco que amenices cada momento) ni nada bonito porque tienes que pensar demasiado, quizás no eres tú...sólo sé que mirar a la luna es sinónimo de tus besos y quizás esta noche no fue la adecuada, eso es todo. A probar suerte otra, ahora ya no pienso creerme ninguna promesa que no sea verdad tuya, ninguna más.

¿Qué fin tiene todo esto? Nada sirve si no estás. ¿Significa esto que te quiero más o un poquito menos? ¿Qué debo hacer? No quiero mentir afirmando que todo va bien. Me duele y es que veo la duda en tus ojos aunque ni ni siquiera pueda verte. Se acabó la diversión, como siempre me quedaré con todas las conversaciones anteriores. Quiero ser tu amiga, quiero que vuelva la magia, quiero que todo lo malo se lo lleve el mar e irme muy lejos contigo, a ver lo que nos depara la suerte, eso es lo que he determinado, con lagrimas en los ojos y con las maletas sin hacer. Dispongámonos a naufragar.

Como una tonta me voy a quedar a ver cómo va la cosa aunque no debería. Dijiste que nunca me dirías como debía llevar mi vida y ahora tú quieres ser el que me controla. Sé que tus mejores momentos ahora no son conmigo, para nada. Haz que estás dormido mientras estás mintiendo despierto. No quiero decir que se acabó cuando aún te quiero.

Quiero verle crecer, asegurarme de que está bien. ¿Te acuerdas de sus primeros pasos? Eran lentos y taciturnos. Dejémoslo aquí, donde se sienta libre, a sus anchas ¿estará cómodo? Mira, ya ha crecido, está a diez pies del suelo. Miles de sonrisas se agrupan a su alrededor. Todos se reúnen, asienten, sonríen y se arremolinan para esperar a que crezca. Es un momento maravilloso. Todos permanecen expectantes hasta que él habla. "¿Cómo lo vas a llamar?"

"Amor"

Sí, quizás tiene razón y sube el ánimo leer cosas deprimentes cuando sabes que todo está bien. Ahora lo sé.

domingo 19 de julio de 2009

P.S: Guess what?

Era un tímido de enciclopedia, no le gustaba decirme todo lo que me quería, me extrañaba y me admiraba. Ahora soy yo la que lo hace. En realidad, daba igual, pues yo así lo sentía. Porque nada de ésto está bien y no me gusta esperar sabiendo que no estás cerca, porque me faltas y no hace falta más explicación, nos entendemos. ¿Lo cuento o mejor no lo cuento? Nuestra vida sí que es un cuento.

Me alejo y me amparas. Sonrío y me miras y sin embargo (o con él) ya nada es lo mismo. Las cartas de amor quedaron atrás porque cuando se trata de hechos, de decisiones y de arriesgarse, todo se mantiene al margen. ¿Nos quedará mucho por dar?

Me tienes en un estado que ni tú mismo te imaginas, me atraes, me haces caer, me inundas, me llamas, me arrastras y yo por quererte haría eso y más, lo sabes. Y me pregunto si ésto es normal, ésto que te estoy contando desde el sentimiento, algo que no está en los libros, si tu trama es la que es, déjame, ya mismo, ser parte de ella. Deja, ya no importa, estoy dentro y si a ésto le llamas amor, quiero seguir hacia delante. No quiero cambiar, ya me rindo, seámos como siempre.

¿A dónde me vas a llevar? ¿Cuál es la finalidad de todo ésto? No puedo publicar nada, me siento sin ganas de nada porque estás tan lejos. ¿Sabes? Creo que ya he descubierto qué es lo que ha pasado: nos olvidamos de todo lo que estaba a nuestro alrededor, de la libertad de esos días y ahora estamos demasiado atados el uno al otro. ¿Sabes otra cosa? Me gusta ¿y lo peor? ¿lo adivinas? que sí, que me gustas.